Tiene la cabeza más plana de un lado
Se ve mejor mirándole desde arriba, hacia los dos o tres meses. Es la plagiocefalia.
Sin prisa y sin palabras que no entiendas. En la primera sesión miramos, medimos y te explicamos qué vemos.
Muchas familias llegan con algo que han visto en casa, o con una frase del pediatra que no acabaron de entender.
Se ve mejor mirándole desde arriba, hacia los dos o tres meses. Es la plagiocefalia.
Le cuesta girar la cabeza hacia el otro lado. A veces hay una tortícolis muscular congénita.
Volteo, sedestación, gateo, primeros pasos: cada hito motor tiene su margen. Si uno se retrasa, conviene mirarlo.
Se te escurre al cogerlo, o cuesta acomodarle brazos y piernas. Es la hipotonía o la hipertonía.
Tose, come peor y duerme a ratos. La fisioterapia respiratoria moviliza esas secreciones.
En prematuridad el desarrollo se mira desde la edad corregida. La estimulación temprana acompaña esos meses.
Si te has reconocido en alguna, tiene sentido mirarlo con calma.
Las dos empiezan igual: mirar a tu peque, entender qué está pasando y explicártelo con palabras que se entienden. Después decidimos qué hacer.
Valoro cómo se mueve tu peque y cómo se sostiene. Trabajo con las manos, con el juego y con lo que hacéis en casa entre sesión y sesión.
A bebés, niños y adolescentes. También si solo quieres saber cómo va.
Cuando el pecho se carga, respirar cansa y dormir cuesta. Movilizo las secreciones con técnicas manuales suaves. Aspiro solo si hace falta.
A bebés y niños con cuadros respiratorios, con o sin parte del pediatra.
Aprendes movimientos suaves para el día a día: piernas, pies, abdomen, pecho, brazos y espalda, y qué hacer en los ratos de gases. También a reconocer cuándo tu bebé está receptivo y cuándo prefiere parar. No hace falta experiencia previa.
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Salir de casa con un bebé pequeño no siempre es sencillo. Algunas sesiones se pueden hacer en tu casa, después de una breve valoración, porque no todo se puede trabajar igual en casa y prefiero decírtelo de antemano.
Preguntar si llego a tu zonaElige su edad. Verás lo habitual por esos meses y lo que merece una mirada tranquila. Sin puntuaciones, sin niveles, sin semáforos.
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0–2 meses
Esto es orientación, no un diagnóstico. Los márgenes son muy amplios y cada niño lleva su propio ritmo: dos bebés que se desarrollan bien pueden empezar a gatear con meses de diferencia.
Comentarlo conmigo por WhatsAppEn la primera sesión no hacemos nada invasivo. Miramos, medimos y te explicamos. Dura alrededor de 60 minutos.
La posición de la cabeza. Hacia qué lado se gira sola y hasta dónde llega sin forzar.
La línea de los hombros. Si el cuerpo se apoya igual a los dos lados o siempre carga en uno.
Qué hace con las manos. Si las junta en el centro, si usa las dos por igual, si se las lleva a la boca.
Qué te dijeron en el pediatra, qué has notado en casa, qué te preocupa de verdad. Sin prisa y sin que te interrumpa.
Lo observo en el suelo, boca arriba, boca abajo y en brazos. Mido lo que haya que medir y, si venís por lo respiratorio, le ausculto.
Manos suaves, en tu regazo o en la camilla, según prefiera. Si llora, paramos y probamos de otra manera.
En palabras claras, incluidas las cosas que no me preocupan. Si no hace falta tratamiento, también te lo digo. Te vas con dos o tres cosas concretas para hacer en casa, y te las dejo por escrito.
Soy fisioterapeuta desde 2010 y madre de Esteban y Bastián. Durante más de una década trabajé en atención primaria, donde la fisioterapia respiratoria ocupaba casi todo mi día. También acompañé a familias en talleres de estimulación temprana y a embarazadas que se preparaban para la lactancia.
Recibí el diagnóstico de enfermedad celíaca casi a la vez que a mi hijo le detectaron alergia a la proteína de la leche de vaca. Fue un periodo de mucha incertidumbre. Lo que me devolvió la calma no fue una prueba más: fueron profesionales que se sentaron a explicármelo.
A veces, estar al otro lado de la mesa es lo que más te enseña.
Por eso trabajo así. Con una mirada respetuosa hacia la familia y un foco especial en la diada mamá-hijo. Aquí nadie va a juzgar cómo lo estás haciendo.
Escríbeme con la edad de tu peque y lo que has notado. Te respondo yo. Y si lo tuyo no es para mí, también te lo digo y te oriento hacia quien corresponda.